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AGUA Y SANEAMIENTO SOCIAL

  • Foto del escritor: Carlos Ben
    Carlos Ben
  • 22 jul 2020
  • 3 Min. de lectura

No hay políticas sociales, sin acceso al agua potable y al saneamiento


Lic. Vanesa Carla Ben


No puede pensarse ninguna medida de desarrollo, progreso y sostenibilidad sin tener en cuenta este datos:




Sabemos que en Argentina existen más de 20 millones de personas que no poseen acceso a los desagües cloacales, que unas 8 millones de personas no tienen acceso a agua potable y que más de 30.000.000 de personas no tratan sus efluentes cloacales.

El impacto de la falta de acceso a estos derechos humanos, constituyen un genocidio silencioso, que muchos intentan disimular con expresiones declarativas, conceptuales e intervenciones de "responsabilidad social", como solo dan cuenta de nuestro poco compromiso social profundo con este materia de interés público.

La Agenda ODS 2030, establece las metas para los derechos al agua potable y al saneamiento. Ello implica, que es prioritario la ubicación de estos derechos como uno de los ejes centrales de las políticas sociales. La falta de acceso a estos derechos, afectan a otros derechos básicos como son a la salud, a la educación, a la igualdad de género, a la alimentación y a no ser afectado por la pobreza.

No puede hablarse de alimentación sostenible, sin tener una política hídrica que proteja las fuentes hídricas y gestione de manera eficiente su uso en los cultivos y actividad agropecuaria. La cadena de la alimentación y su horizonte a la sosteniblidad, necesita ubicar en el eje de la conversación el uso inteligente y cuidado del agua.

No puedo hablarse de fin de la pobreza, sin considerar el impacto social, en salud y la economía que tiene la falta de acceso a estos derechos. Una familia que no tiene acceso al agua potable y debe suplir con agua envasada, requiere destinar ingresos a la compra de al menos 240 litros por mes solo para bebida. Debe considerarse, los más recursos para los demás usos domésticos que requieren uso de agua potable como la preparación de alimentos, baño, cepillado de dientes, lavado de manos, lavado de ropa e higiene del hogar. Sin acceso a desagües cloacales, hay un impacto económico doméstico muy alto y el riesgo sanitario que implica no contar con el tratamiento de aguas servidas para la salud es muy grande. La compra de agua envasada además, genera residuos de alto impacto contaminante por plástico, que afectarán al ambiente por varios cientos de años.

No puede hablarse del la igualdad de género, cuando sabemos que las niñas y mujeres son la población más afectada por la falta de estos dos derechos. En su mayoría las encargadas de destinar muchas horas para la consecución del suministro, su administración, guardado y uso. Horas, que se destinan a esa necesidad y limita la posibilidad de educarse, por tener que destinar esas horas a conseguir agua para todos los usos domésticos diarios. Desigualdad porque las mujeres requieren baños dignos: para la correcta higiene a causa de su mestruación y otras necesidades específicas.

No puede hablarse de educación, sin acceso a estos derechos, donde las niñas y niños ven afectado la posibilidad de educarse por ello. Es fundamental además que los Edificios Educativos cuenten con instalaciones sanitarias en condiciones, para garantizar a aquellos que pueden asistir, la prevención de enfermedades que son originadas por la falta de condiciones adecuadas de las mismas.

La lista puede continuar, porque el desarrollo de una Nación, la cultura de una Sociedad son aspectos centrales en la Identidad Hídrica de un pueblo. La gestión inteligente, sostenible, sustentable y social del agua, en todo su ciclo, es clave para la supervivencia de una civilización.

El comportamiento humano, el comportamiento social, la necesidad de acceso a bienes y servicios, determinan el desarrollo humano individual y colectivo.

No hay desarrollo humano individual y solitario, siempre es y será social.

Estamos atados al destino del colectivo. Eso implica, como sociedad un comportamiento inteligente y sostenible con todos los recursos naturales, porque nuestra vida humana depende de ello. Exige un contrato social sostenible, con un compromiso de un comportamiento sostenible.

Hay responsabilidad social en la sociedad en su conjunto, cada actor forma parte esencial y debe participar de las acciones colectivas, porque de ello dependen nuestro desarrollo individual y colectivo.

No hay una política social, sin hablar de los derechos al agua potable y al saneamiento!!

 
 
 

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